OTRO JODIDO SEIS DE JUNIO

 

            Al final he tenido que venir aquí, al folio en blanco, donde mejor me defiendo, me explico y me comunico, sobre todo conmigo misma. No había pensado en hacerlo pero parece mentira que no me conozca…

            Me lo he tomado con socarronería y cachondeo general, que es mi habitual escudo de granito indestructible y de grandes fisuras a circunstancias más o menos serias, pero sin duda, siento el mismo disgusto, pena, dolor, rabia, furia y vergüenza que cualquier paciente terminal de esta enfermedad mortal que contraje un día y se me agarró al alma como un cáncer virulento, porque el ángel oscuro que me lo produjo está adornado con todas las gracias divinas del Cielo menos la mesura. Para lo bueno y lo malo, lo suyo es reventar corazones y es especialista en hacerlo así, es decir, sin medida. Y lo consigue sin contemplaciones y con tanta precisión, maestría y éxito que, tanto en la ficción como en la realidad, se encarga de cumplir hasta los sueños más temidos y morbosos.

            ¿Cuántas veces conjurábamos esta imagen con la que tanto “periodista” infecto de pústulas de mierda podrida y peor sangre se mataba a pajas y hubiera vendido a su madre por obtenerla? Tranquilos, buitres, montad el circo que hemos visto, ahí está la carnaza expuesta por su propia voluntad e insensatez tan característica, tan suya, tan jodida como siempre, porque él ha querido sin querer, porque hasta para eso le echa huevos y la monta a lo grande y a lo tonto en el momento más inesperado e inconcebible, sin aparente razón o no de peso suficiente, y para pasmo de todo bicho viviente que apenas tenemos existencia propia desde que la suya nos la devoró sin piedad ni misericordia.

            Pero esta animal bendecido por la mano de Dios con un talento infinito para emocionar en una pantalla y una hermosura sin límites, es así y así es: sin medidas y de arrebatos. Un niño grande de rabietas y pucheros que se refleja en los ojos de hombre más hombre de la tierra y que, como los escasísimos que quedan en algún lugar ignoto de este mundo descafeinado, puritano, meapilas, fundamentalista y políticamente correcto, se ha pasado siempre esa corrección y esa mesura hipócrita y pretendidamente de sentido común por el arco del triunfo, o sin lenguaje de medias tintas −que él no usaría−, por todo el forro de los cojones.

            Que me cabreo por la última gilipollez que sea y me quejo porque pago un pastón por la puta habitación y me haces el caso justo, pues a tomar por culo el teléfono y no te lo comes de milagro, capullo, y ahora llamas a los maderos y que se corra viva ya de una puta vez toda la chusma y la gentuza putrefacta de la prensa. En cuanto a mis niños y niñas, ya sacaré el enésimo comunicado mamonero de Mr. Black, más Black que nunca, que igual me dará tiempo a escribirlo a la sombra de este otoño mirando a Burgos. Y perdón, perdón, perdón, pero… −y de la que me ha caído en casa ya ni hablamos.

            (Por cierto, un inciso: si la movida fue tal que así, quitando la sucia bola de nieve que se hará y la verdad impoluta que malamente se sabrá, ¿qué hizo ese pringao tocapelotas de empleado que lo vio venir como un Miura o no, cargado o sin cargar, que no se bajó los pantalones y perdió el culo por resolverle el problema? Porque el puto cliente, sea quien sea y más por quien era, siempre tiene la razón aunque no la tenga, y si hay que sacarle una línea de teléfono, a la hora que sea, porque no hay señal en un chabolón de hotel en el Soho de la capital del mundo que dicen que es New York, New York con tres mil millones de satélites alrededor, pues le sacas la línea de donde sea o llamas o levantas a quien haya que levantar; y a ese señor, que es un cliente independientemente de su nombre y sus supuestas maneras y te está dando de comer con la pasta que se deja, le intentas solucionar el problema con la mejor de tus sonrisas y la eficacia que se te supone de un hotelón de postín, y le pides disculpas por su paciencia, por no hablar de darle las gracias por detectar que tienen fallos de línea telefónica en dicho establecimiento de tanta categoría y que a lo mejor a ti te parece que un patán antípoda y malencarado no sabe apreciar porque la miel no está hecha para los burros. De modo que ¿qué haces? ¿Buscarle las cosquillas y encabronarlo más todavía por ser quien es?

            Yo, desde luego, ya he tomado nota del garito y de su atento y adiestrado personal para pensar que aquí hay más de un gilipollas cabrón, pero el que tiene el nombre del malo siempre es el mismo, y además lo van buscando desde hace mucho, mucho tiempo. No deja de ser un consuelo y no me quedo con las ganas de decirlo porque no sería la primera vez, coño…

            Y tú, Russell, subnormal profundo, ¿qué cojones haces conociéndote como te conoces? Que te pillan con el pie cambiado y la montas por la chorrada más grande. Que no hay línea, te quejas y pasan de ti pero te calientan… pues los mandas a tomar por el culo, te das una ducha fría o te vas a la calle a tomar el fresco o una birra al bareto de enfrente, que a lo mejor allí sí puedes llamar al agujero ese de la quinta puñeta del que has salido. Si es que todas estas movidas son por tonto de baba, que el becerrillo pepón tan divino que te ha salido del capullo tiene más seso que tú, gilipollas… A ver si te crece medio normal y no saca la mamonez de su padre, ¡que hay que joderse el rato que nos estás haciendo pasar!).

            En fin, pues eso. Y yo mientras tanto, las horas de sueño interrumpidas, las mil y una vueltas en la cama, riéndome de mí misma por tamaña reacción de tragedia griega, como si no tuviera bastante con las ya propias de más personal y gris plumaje que el de esos carroñeros que se ceban con el imbécil éste que me daña tanto el corazón con este amor tan grande que le tengo. Pero bueno, qué le voy a hacer, yo también soy así y no sé si por decisión propia o no, pero cada cual termina aceptándose con la jeta, la voz y las maneras que nos han puesto aunque a veces se nos pasen de vueltas y nos hagan perder los nervios y la templanza, y lo paguemos dando o viendo espectáculos como éste, ignominiosos, lamentables, inexplicables e indefendibles, y sobre todo, dolorosos, pero normales y a la orden del día para todo hijo de vecino alguna vez en esta puñetera vida, que nos dota de lo mejor y de lo peor para que lo confundamos o lo mezclemos a libre albedrío. Espectáculos bochornosos y los que nos quedan… la foto policial de frente y de perfil con el numerito bajo el careto −de hormigón armado muerto de vergüenza−, serán mi próximo fondo de escritorio a modo de masoquista flagelación para purgar tanta locura del corazón.

Si es que tanta moñez en esta criatura mercurial era sospechosa, por mucha bendición y doma paternal que se precie. Eso sí, yo chulazo sin igual, con las gafas de motero y mis manitas amarraditas a la espalda, pero la cabeza bien alta y el mejor perfil, porque estoy y soy guapo de caerme.

            Pero en fin, en el pecado también va la penitencia y la estupidez también puede ser producto de la cordura −y de un cóctel de extraña acidez personal por ningún motivo o todos a la vez−, de modo que cada palo aguante su vela, aunque el hedor a encerrona y carne de circo mediático también me esté dando náuseas y ganas de pasar a cuchillo al hijo de perra que le puso caras al único que no hay que ponérselas.

            Así que, Russell de mi vida, mi corazón, mi alma y todas mis entretelas, a apechugar, macho cabrío, que eres el mayor prodigio de la Naturaleza que han visto y verán mis ojos, y te sobra fuerza, energía y saber de quien toca el Cielo y se siente privilegiado por ello, pero también idiotez y gilipollez supina por los cuatro costados. Que un pronto lo tiene cualquiera, pero es que resulta que son LOS TUYOS, y con esas cuatro décadas largas de benditas primaveras y mucho curro a la espalda al que la suerte le ha sonreído con esos labios, ya va siendo hora de que simplemente sean los tuyos y te los vayas guardando. Más que nada y primero por ti, porque te quieren los que tienes alrededor y a los que dices amar tanto, y porque yo te quiero como eres y aunque lo seas, y estos tragos son jodidos de pasar, canalla…

            Todo mi apoyo y mis más cariñosos deseos como siempre, mate…


 

In the end, I’ve had to come here, to this screen where I best express myself. At first, I hadn’t thought of doing it but it’s funny I don’t know myself... I need to cough it up, as always, so here I go...

 

            I decided to take it as a joke, a big one, as that is my usual shield made of indestructible granite and wide fissures againts more or less serious circunstancies, but with no doubt, I feel the same sad, shameful, furious and painful way as any terminal patient with this mortal disease I got some day which took my soul like a virulent cancer, because the dark angel who inoculated it inside is adorned with all divine graces from Heaven but measure or restrain. To good and evil, his business is to burst hearts and he is a master in doing so, that is, without measure. And he got it with so much accuracy and success that, as in fiction as in real life, he deals also with fulfilling even the most frightening and morbid dreams.

 

            How many times could we have imagined this image with which so many “journalists”, infected with sores full of rotten shit and worse blood, killed themselves and had sold their mothers to get it? Take it easy, vultures, lift up that circus we have sadly seen: there is the flesh exposed by his own will, so special, so from him, so fucking as always, because he has wanted it without ever wishing it, because even for that, he got guts –and balls- and kicked up a great fuss over nonsense in the most unexpected and inconcebible moment, without or not good enough reason and to shocking surprise of everyone who hardly got own existence since his devored it with no mercy.

            But this animal blessed by God’s hand with an infinite talent to fully emocionate on a screen and with a physical beauty without limits, is the way he is: with no measures and of outbursts. A big child of tantrums and pouts reflected on the eyes of the most manly man on earth and who, as the fewer ones left in some unknown place of this decaffeinated, puritane, fundamentalist and politically correct world, has given a fuck for that correctness and hypocrite concept of pretending common sense –or using no half-measure language, ‘cause he wouldn’t do it- has taken it as a fucking bullshit.

            So... I got crossed by the last foolish thing and complain for a trouble I got in this fucking room I pay, and you take a little and not very appreciative notice of my demand. Then, give the fuck away from me and watch out, asshole, because you could swallow the fucking phone. And now, call the cops and let’s make those fucking press guys come dead of pleasure at last. About my boys and girls, I’ll take out the umpteenth communication from Mr. Black, Blacker than ever, because I’ll have time to write it down thinking of trials and oaths along this lovely summer, mates... And I’m sorry, I’m sorry, I’m sorry, but... you know... this is me... About faces at home, let’s better not talk.

            (By the way, a reflexion: if the fuss happened more or less like this, putting away the dirty snowball already rolling and the cleanest truth we’ll hardly know really some time, what did that prick of hotel worker do that, as he saw him come more or less upset, didn’t get his pants down and lost his ass to solve that client’s trouble? Because that fucking client, whoever he is and even more because of who was, is ALWAYS right although he is not. And if, no matter the time, that client has a complain about anything, this case a trouble in the phone line –marvellous prodigy: no phone line sign in such an exclusive and important Soho hotel in the middle of the Capital of the World, (New York, New York… Frankie sang), which three thousand million satellites going around above Manhattan-, you take your ass and your most beautiful smile, call or put anyone out of bed and look for the phone line anywhere; and to that mister, who is a client no matter his name or his pretended manners and who is getting your food with the thousand bucks he’s spending, you try to solve his complain with the best and the fastest of the supposed efficiency in a so-called exclusive hotel, you apologize for his trouble and patience and apreciate his advise of breakings in phone lines in this so luxurious establisment. So what do you do? Try to cross him more and start or follow a row instead of avoiding it?

 

            I’ve already taken good notes of the “great” hotel and his “efficient” and “kind” staff to think that there is more than one fucking asshole here, but who got the Bad Guy name is always the same one. But yes, these can be easy personal reliefs and excuses, all right, maybe, but I don’t hide the wish to say it ‘cause I also feel it that way

            And yo            u, R, glorious fucking prick, what the fuck do you do knowing your foul mouth (I personally adore ‘cause it’s also mine and I must restrain it lots of times too...)? Caught in a bad moment and here you are, making the greatest mess for the greatest nonsense. A complain, not enough or good attention, get crossed and lose your temper? You give them a fuck, go out to take some cool air and get across the street to the nearest bar, order a beer and try to phone from there ‘cause maybe that place does get line to get through home. All these fusses and noises... just because you go on being unable to shut up your mouth. Your little boy, that beautiful, chubby and lovely baby you made and call your blessing, has more sense by far than his pissed and brainless dad.)

 

            Well... And about me, apart from the sleep troubles the first night, of course less than yours, sweethearts, I’ll say that I was also laughing at myself and at the general and huge, Greek-tragedy reaction to the event in forums, the media, etc., etc., etc., as if I hadn’t enough with my own personal worries to get another because of those buzzards around this fool who hurts my heart so much with this so deep love I feel. But, what else can I say? I’m also that way and don’t know if by own decision or not, but everyone ends up accepting the face, the voice and the manners given although sometimes they make us lose control and temperance, and we pay for it giving or watching shows like this so undesirable, inexplicable and regrettable, and over all, so painful one, but also usual to anyone any time in this fucking life which gives us the best and the worst to mix and confuse them as we like. Embarrasing shows and those we still have to see... the NYDP front and side picture with numbers below that face –made of reinforced concrete hiding all the sadness and shame– will be my next screensaver as a masoquist way of purgative for so much craziness of this heart of mine.

            But let’s be frank, so much softness in this mercurial and timebomb-and-light-triggered creature was weird and suspicious, even those so much marital blessings and paternal tamings. And so, there I am, the coolest guy, with those fashion sun glasses and my hands cuffed but head up and my best side, guys, I look... no, I am the most handsome mate in the fucking world, and it is true. What would I have given to see your eyes...

 

            Anyway, in sin is also punishment and foolness can also be product of sense –and of a cocktail of weird personal bitterness with reasons or not-, so you do it, you pay for it, although the stink of a trick and dirt play is also making me dead sick and thinking about cutting some more balls, let’s say... those of the son of a bitch who blew up the flame willingly or not, and put an upper eyebrow to the one who invented the gesture.

 

            So, my dear and so much loved Russell, I suppose you are shouldering the facts, tough guy. You are one of the greatest prodigies in Nature my eyes have seen and ever will, and you have plenty of strength, energy and knowledge of someone who touches Heaven and feel blessed for it, but also of huge and damnful foolness. Anyone can have a fit of temper but the point is that these ones are YOURS, and with these long four decades of blessed Aprils and a lot of hard work behind the best luck has smiled at with those wonderful lips, it’s already time they were only yours and you kept them or showed them with no noise any longer. First of all for your own sake, because you are loved by the ones around you say to love so much too, and because I also love you the way you are and in spite of it, but these bitter moments are quite fucked to get through.

 

            Take my strongest support from Spain and my best and loving wishes as always, mate...

 

mariolawhite@yahoo.es

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